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¿Tu pasivo bancario te está afectando?

Por   /  8 julio, 2019  /  Sin comentarios

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El común denominador de las empresas que buscan un crecimiento recae en la inversión, ya sea para aumentar la operación por medio de remodelaciones o nuevas instalaciones, adquirir inventarios, capital de trabajo, etcétera.

En el Comité Técnico Nacional de Finanzas Corporativas del IMEF se han analizado dos vertientes: inyectar nuevos capitales o contratar deuda. Descartando la opción de invertir nuevos capitales, nos quedamos con la opción de la contratación de deuda bancaria, ya sea a corto o largo plazo, ya que de ello dependerá el destino de los recursos. Pero antes de comprometer el patrimonio empresarial y de firmar un crédito es fundamental conocer los alcances que tenemos para poder solventarlo, junto con el destino y los beneficios futuros que nos traerá dicha adquisición de deuda.

La conjugación de una proyección de flujo de efectivo, la estrategia fiscal y financiera junto con proyecciones comerciales definirán hacia qué clase de apalancamiento debemos de enfocarnos, es en este punto donde la sensibilidad del financiero de la empresa nos sugerirá alternativas que cumplan con los agentes conjugados, a fin de tomar la mejor decisión en cuestión a su costo beneficio dentro de su vida de contratación.

Tomar en cuenta la volatilidad del tipo de cambio, perspectivas de aumentos en tasa de interés, costos financieros para su disposición y garantías, entre otras, definirán qué esquema de apalancamiento resultará ser el más favorable para la empresa. El mapeo de riesgos financieros jugará un papel fundamental al momento de evaluar el proyecto de deuda antes, durante y posterior a su contratación.

Una correcta e integral estrategia financiera evitará que la contratación de pasivos bancarios resulte en un riesgo de incobrabilidad para los acreedores; por ello es muy importante analizar el destino de los recursos contratados, la vida de éstos y las condiciones bajo las cuales estaremos cubriéndolos.

Para pasivos a largo plazo se sugiere sensibilizar al financiero de la empresa sobre los beneficios de contratar coberturas de tasa de interés, ya que gracias a ello controlamos uno de los riesgos financieros que pueden hacernos encarecer nuestros recursos y complicarnos nuestra solvencia y salud financiera.

Lo recomendable para las empresas que buscan contratar deuda a largo plazo es buscar los mecanismos de cobertura hacía una tasa fija atractiva durante el periodo de contratación y si esto no fuese una opción, es imprescindible buscar algunos otros productos bancarios como lo son las coberturas de tasa, donde se paga prima que cubra y limite el techo de financiación de dicha deuda, generando escenarios más estables en cuestión al costo financiero.

En caso de que la empresa busque instrumentos de deuda a un mediano o corto plazo, lo más usual resultan ser líneas de crédito revolventes, donde comúnmente el destino de los recursos es para capital de trabajo; esta clase de deuda siempre juega con una tasa variable y con vencimientos a 12 meses en la mayoría de sus casos. Ya sea corto o largo plazo siempre la recomendación será evitar el uso de medios de financiamiento inmediato como lo son las tarjetas de crédito, ya sean corporativas o personales, puesto que las tasas de interés y las condiciones de éstas encarecen en mayor medida nuestros recursos.

El contratar deuda de forma inteligente no sólo nos traerá mayores beneficios que costos, sino que nos dará un gran impulso para el crecimiento y consolidación de nuestras empresas.

ARTÍCULO PUBLICADO ORIGINALMENTE EN EL FINANCIERO.

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