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Los indicadores de la desaceleración económica nacional

Por   /  7 marzo, 2019  /  Sin comentarios

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En México, durante el cuarto trimestre el PIB registró un crecimiento trimestral de solo 0.2%, cifra que resultó ligeramente inferior a la primera estimación oportuna del INEGI, que ascendió a 0.3%. Por componentes, la producción industrial descendió -1.19% con respecto al trimestre anterior, mientras que el sector primario y los servicios aumentaron 2.24% y 0.69%, respectivamente. El crecimiento anual del PIB durante todo el 2018 fue del 1.98% con datos ajustados por estacionalidad.

Los sectores que mayormente han contribuido a la reciente desaceleración económica nacional son principalmente la minería (sobre todo por la caída de la industria petrolera), la construcción (afectada por la poca demanda de vivienda y la escasa inversión pública) y algunas industrias relacionadas con el acero y el aluminio, las cuales resintieron el impacto de los aranceles impuestos por el Gobierno estadounidense.

Es importante destacar que el Indicador Global de Actividad Económica (IGAE), publicado por el INEGI y correspondiente al último mes de 2018, mostró una caída generalizada en todos sus componentes. No fue sorpresa que tanto las actividades primarias como secundarias cayeran a tasas mensuales -2.76% y -0.44%, respectivamente. De hecho, la industria no creció en ningún mes durante el último trimestre del año. En todo caso, la sorpresa se dio en el indicador terciario (servicios), que con ajuste estacional registró una caída mensual de 0.6%. En línea con este descenso, los datos de ventas al menudeo registraron una caída mensual de 3.2% en diciembre.

El sector servicios, por el lado de la oferta, y el consumo privado, por el lado de la demanda, han sido el motor del crecimiento económico en los últimos años. Así, dado el débil desempeño de la industria y la inversión en el actual ciclo económico, es necesario que el consumo y los servicios no intensifiquen ni prolonguen su mal desempeño, para que las perspectivas económicas no sigan deteriorándose.

Se han intensificado los riesgos para el crecimiento al iniciar el año en curso, debido al desabasto de gasolina en algunas entidades federativas, los bloqueos a las vías férreas en Michoacán y una menor actividad en la industria petrolera, desde la extracción hasta la refinación y la distribución.

Por otra parte, como se espera que la economía de Estados Unidos crezca menos este 2019, las proyecciones económicas de México se han estado ajustado a la baja. De hecho, el Banco de México ha movido sus pronósticos de crecimiento anual de un rango de 1.7%–2.7% a uno de 1.1%- 2.1% para el 2019.

CON INFORMACIÓN DEL REPORTE DE RESULTADOS DEL INDICADOR IMEF EN FEBRERO 2019.

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